Kylie Minogue – X

Sábado, 12 Enero, 2008

Kylie Minogue - X

Kylie siempre ha sido lo que tú has querido. Cuando el “Locomotion” te salía por las orejas como una pre-”Macarena” australiana, dejó de ser cursi y empezó a ser plástico. Pero uno siempre se cansa de las Barbies: les quita la cabeza, las mira por dentro, les mordisquea las manos, y las pone desnudas en posiciones sexuales con Ken. Kylie se dejaba, incluso daba sugerencias sobre qué posiciones le gustaban más. Pero crecisteis y los dos queríais algo más real, un amigo en vez de una mascota. Entonces Kylie se puso seria y abrió su corazón para tí. “Confide in Me”, susurraba, “Put Yourself in My Place”, y era reconfortante tener un espejo en el que mirar tus miserias. Era justo lo que necesitabas entonces, y si vuestras penas eran demasiado similares no te importaba, sólo ella sabía si cambiaba algo de verdad por un momento de intimidad.

Os empezasteis a pasar mixtapes de artistas menos comerciales, todos británicos, y la llevaste a proyecciones de cine de autor, exposiciones de ilustraciones de cómics y a retrospectivas sobre el arte de la portada de los discos de vinilo. Te gustaba su carita cuando miraba curiosa una lámina expuesta, y te preguntabas si realmente estaba allí porque le interesase o sólo por tí.

Poco tiempo después empezó a proponerte ella sitios a donde ir, y tuvisteis alguna que otra disputa porque no sabías con qué criterios los escogía, ni qué le importaba a ella ir a una exposición en vez de a otra. Las cosas empeoraron, y tú encontraste a otra persona. Así que Kylie rompió contigo porque tú no podías hacerlo, y no supiste de ella en un tiempo. Te vino bien.

Kylie volvió a tu vida porque uno de tus amigos se la encontró en una discoteca, “preciosa” y “bailando como…”, y no tuviste más remedio que ir a verlo con tus propios ojos. Tu amigo tenía razón, y verla tan alegre y segura de sí misma te liberó de un poco de la culpa que habías ido arrastrando durante los últimos años. Retomasteis la amistad, y ahora solíais ir con vuestro grupo de amigos a garitos que seguían con su playlist el resurgir del electropop. Os regalabais discos de Kraftwerk, Human League, OMD, pero también Scissor Sisters, Goldfrapp, y los nuevos de Madonna.

De repente, su trabajo la mandó al extranjero, y ella casi no tenía tiempo para darte noticias. De vez en cuando te preocupabas por ella, y de vez en cuando ella te mandaba una foto.

Ahora que ha vuelto, tus gustos han cambiado un poco, están más repartidos y menos definidos. Ella intenta seguirte, aunque sólo sea para saber qué regalarte por tu cumpleaños. Además, siempre te deja elegir el bar al que ir. Sabe que te gustó la de CSS, y la ha puesto en el CD que te ha grabado. Algún clásico de Daft Punk, que no falte, y aquella de Madonna en la que te preguntaba con voz temblorosa si no te gustaría saber cómo se siente una chica. Una de Goldfrapp, la de los coros pegadizos, “Fade to Grey” (un clasicazo), algo de Tiga, Cut Copy, y una de un disco recopilatorio de Ibiza. Ha tenido el descaro de ponerte el dueto de Britney con Madonna, pero no te la saltas, ni tampoco a Gwen Stefani o a Dido. También hay por ahí una de hip-hop (te suena de una película de Spike Lee), otra que seguro está producida por The Neptunes, una tranquilita de Janet Jackson y otra de Salt’n'Pepa. Luego hay un par de Roger Sánchez y David Guetta, y al final ha puesto a Emiliana Torrini, Ayumi Hamasaki y al lado clásico de Robbie Williams.

No estás muy seguro de qué es lo que está pasando, por qué intenta agradarte tanto. A veces te preguntas si es que la juzgas duramente cuando no lo hace. No sabes si deberíais dejar de veros, esta vez de verdad. Pero es que cuando te hace gritar su nombre durante el sexo, es increíble. Te alegras mucho de que haya vuelto.